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¿Debo invertir en un bien mueble o en una vivienda?


Este es uno de los temas económicos más recurrentes no sólo en las publicaciones especializadas sino en la prensa en general.
Es la primera duda que surge a la hora de invertir nuestros ahorros: ¿invierto en bienes muebles (activos financieros, bolsa, letras del tesoro, bienes intangibles, etc.)? o ¿invierto en bienes inmuebles?


Inversión en bienes muebles
Cualquier asesor de inversiones en activos financieros o bolsa le ofrecerá numerosos argumentos para convencerle que este tipo de inversión puede ser muy rentable. Y no le faltará razón si consideramos que para conseguir esa rentabilidad serán necesarios abundantes conocimientos, información constante, dinamismo en la compra-venta y, en definitiva, una cierta "profesionalidad".
La rentabilidad global de una inversión a largo plazo, por ejemplo en valores bursátiles, es alta. Basta comparar los índices generales medios de hace veinte años con los actuales. No obstante esto es cierto refiriéndonos al índice general, no a unos valores concretos que pueden haber generado enormes ganancias y otros valores concretos que pueden haber ocasionado grandes pérdidas.

Inversión en bienes inmuebles
Para la inversión en ciertos tipos de inmuebles como suelo o locales comerciales también se requiere cierta profesionalidad y visión de futuro pero esos inmuebles no son objeto del presente apunte.
La más común de las inversiones inmuebles, la vivienda (sea primera o segunda residencia), no precisa formación específica alguna ni una dedicación continuada.

Así, los hechos nos confirman que "la inversión en ladrillos" año tras año y década tras década se muestra como la más segura y rentable.
Si queremos averiguar la rentabilidad a largo plazo, basta con preguntar a personas mayores de nuestro entorno el precio que pagaron por su primera vivienda, compararlo con el valor actual, dividir por el número de años entre ambas fechas, y calcular la rentabilidad media anual.
 
La realidad es que en los últimos 30 años no se ha observado un sólo descenso de los precios. Es cierto que ha habido períodos de estancamiento pero no descensos de precio. Como resultado de ello, el precio nominal de la vivienda desde 1976 se ha multiplicado por 16.
 
Además no hay que olvidar que esta inversión a lo largo de tantos años ha cubierto al mismo tiempo una necesidad tan vital como disponer de la propia vivienda y disfrutar de ella, cosa que no ocurre con una inversión en bolsa por ejemplo.

Sin embargo si hablamos rentabilidad a corto y medio plazo (comprar para vender al cabo de entre 1 y 5 años) la rentabilidad de la inversión en vivienda no se libra de los caprichos del mercado, de la coyuntura internacional, de las características de la propia vivienda, de su ubicación, etc.

Podríamos concluir entonces diciendo que la inversión en vivienda es, de modo general y a largo plazo, segura y rentable, quedando por determinar si conviene más una vivienda para uso vacacional o una vivienda para uso permanente. Pero ése es el tema del siguiente apunte.

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